Identificación de vehículos y personas en Estaciones de tren

La seguridad aeroportuaria afecta de algún modo a todos los ciudadanos que serán en algún momento objeto de medidas preventivas de seguridad cada vez más exigentes.
La lucha contra los ataques terroristas hacen de estas localizaciones lugares de máxima concienciación en cuanto a los sistemas de seguridad e identificación, tanto del personal autorizado como de los pasajeros y transeúntes de la estacion de tren

Soluciones en Estaciones de Tren

Por motivos de seguridad, pocos aeropuertos y aerolíneas especifican las medidas aplicadas. A modo disuasorio, suelen definirse a grandes rasgos. Por ejemplo, se sabe que agentes no armados y de paisano están volando a bordo de vuelos a Estados Unidos y Oriente Próximo. Es una medida que puede satisfacer a la opinión pública. Pero existen graves y endémicas deficiencias no conocidas por los usuarios. Es relativamente fácil acceder a una plataforma aeroportuaria. Por ejemplo, por los circuitos inversos a los de llegada de viajeros o, con una autorización provisional, para la cual solo es necesario un documento de identidad, que puede ser falsificado. En diversos controles de seguridad únicamente el hecho portar uniforme de compañía es suficiente para penetrar. Hay zonas de entrada para los empleados del aeropuerto en las que no están obligados a atravesar arcos detectores y cuando los pasan, no se les suele registrar si salta la alarma pues, en ocasiones, la indumentaria de trabajo posee elementos metálicos, que camuflan otros posibles objetos. Y una vez dentro del recinto, la gran cantidad de vehículos y personas trabajando hace inviable una correcta identificación de todas ellas.

Referencias internacionales:

  • Cambridge Airport (UK)
  • Southampton Port (UK) 
  • Exeter Airport (UK) 
  • Dahlian Port (China) 
  • Ningbo Airport (China)  

El carácter internacional del transporte aéreo explica la existencia de organismos supranacionales que lo regulan, atendiendo a consideraciones de carácter global, que desembocan en sus cuatro máximas principales: seguridad, regularidad, eficiencia y economía. Como no iba a ser menos, la primera es el factor clave, si bien los procesos liberalizadores llevados a cabo en los espacios económicos norteamericano y europeo han producido una relajación a la hora de aplicar normas, persiguiendo con ello una reducción de costes en las compañías y operadores aeroportuarios, que les permita mantenerse en un, cada vez más, competitivo sector. Por ello, el 11-S aceleró el cumplimiento de diversas normas, como una directiva de 1997 de la CEAC, referente al control de todas las maletas en bodega mediante equipos de detección de explosivos EDS. Hasta entonces, sólo Gran Bretaña y Bélgica la cumplían. El próximo diciembre es la fecha limite de aplicación en Europa. En otro orden de cosas, la CEAC se centra en tres líneas de trabajo, que afectan a las aeronaves (diseño y procedimientos), métodos de inspección (pasaje, carga y equipajes) y, sobre todo, estándares a aplicar en cada Estado, como el concepto OSS (One Stop Security), que implica una remodelación de terminales y de procesos en el “handling”, en aras de crear una zona segura global, quedando sometidos a un mayor control aquellos aeropuertos que no cumplen los requisitos.